Situación:
Lugar: Un ascensor.
Actores: Vecinos.
Saludos de rigor y entramos en el ajo...
De repente nos viene la vena meteorológica.
¡Que xxxx! (xxxx sustitúyase por calor, frió, lluvia, etc., etc.)
Si el trayecto es largo... el tema se complica
¿Qué, mucho trabajo?.
También se dan otras situaciones muy curiosas, la colocación en la cajita.
Pase, pase.
No Vd. primero.
No pase Vd. que se baja mas tarde.
Ya en el interior, ¿quien se coloca en medio? Pues nadie.
Uno a la derecha, otro a la izquierda, si hay más de dos, uno en cada esquina.
Y ¿a donde dirigen la mirada?. Al suelo, al techo, de repente entra un interés repentino por los botones numerados, por la plaquita de las inspecciones.
Haber a quien no le ha interesado lo del peso...
Peso máximo "300 Kg."
La vecina del 3º izda. 78 + el marido 89 + 83 de mi peso ¡ufff! 250 kg. Salvados.
La cosa se complica si son cuatro.
Pero a la vez es un alivio ya que se genera el tema de la dietética y eso da para mucho.
Y las situaciones de ridículo..
Estas cantando o tarareando una canción, ensimismado en tu ritmo y de repente se abre la puerta del ascensor y la señora del 2º, pasamos de un color beige claro a un salmón oscuro en un segundo, sonrisas de complicidad y tos nerviosa.
Otras situaciones curiosas se dan cuando hay espejos, puff, los espejos, eso si que da juego.
Le ves el cogote a los vecinos, o las manchas de la espalda y la situación de ir solo en el ascensor haciendo muecas o despachurrándote un grano, te distraes y ¡zas! la puerta se abre y ¡el vecino!.
Y por último, las ventosidades, de dos tipos, aromáticas y sonoroaromáticas. Imaginate la variedad de situaciones.
También se dan otras situaciones más íntimas y peliagudas...Pero eso ya es otra historia.